Llega el Adviento. De forma imperceptible, algo maravilloso sucede en el mundo espiritual. El cielo celeste, con todas sus jerarquías, comienza a abrazar la tierra. Nunca, en todo el año, está tan cerca de nosotros como ahora. Adviento es un nuevo comienzo, es preparación, es esperanza de lo que viene. Es el interés desinteresado, el interés por el otro y por lo más simple de la vida.

El genuino interés por el mundo enciende una luz en el alma que nos lleva al asombro, y del asombro nace la esperanza. Allí encontramos el Adviento.