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EOE – Equipo de Orientación Escolar

…. “La actitud pedagógico curativa recién se genera, allí donde comienza a crecer en el corazón una nueva humildad, que reconoce al hermano en todo aquello que tiene rostro humano. “…

Karl König

Trabajar en la escuela hoy, supone enfrentarse a un nuevo y cambiante repertorio de preguntas y situaciones.

En la actualidad llegan cada vez más niños y jóvenes a nuestras instituciones, individualidades que proponen un verdadero desafío para la tarea docente y los procesos de aprendizaje.

Así nos preguntamos:

¿Qué necesitan los niños y jóvenes de hoy? ¿cómo acompañarlos en su desarrollo? 
¿Qué tenemos que aprender y transformar para responder a las necesidades individuales y de época?

Guiados por estas preguntas y teniendo en cuenta las problemáticas actuales de niños y jóvenes, los equipos de orientación escolar de las escuelas Waldorf basados en los fundamentos de la pedagogía curativa y lo terapéutico-médico trabajamos creando puentes entre salud y educación, entre familia y escuela, impulsando la formación de una red social que trabaje en conjunto. Un espacio dentro del escenario escolar que aborde la prevención y la asistencia.

Los equipos de orientación escolar trabajamos multidisciplinariamente y en red. Los equipos que trabajamos en el ámbito educativo y, particularmente, en las escuelas de los diferentes niveles y modalidades del sistema, somos convocados de diversas maneras para realizar tareas de acompañamiento a quienes cotidianamente llevan adelante la labor de enseñar, dirigir las instituciones y sostener las trayectorias escolares de sus alumnos.

Por lo tanto, se requiere del aporte de varias disciplinas con los saberes provenientes de los distintos campos, tales como la pedagogía, la psicología, el trabajo social, la medicina, la musicoterapia, la arteterapia y la euritmia, entre otros, para optimizar la diversidad de trayectorias educativas que proponen los distintos alumnos en la escuela.

Un objetivo central del trabajo que abordamos como EOE es el intercambio entre docentes, directivos y familias donde se construyan modos de hacer, prácticas educativas situadas que respondan a los requerimientos de cada comunidad educativa, de cada grupo y de cada estudiante. De este modo, podremos acompañar con miradas e intervenciones alejadas de las generalizaciones y atentas a la singularidades e individualidades.

Para que este camino pueda transitarse, los equipos de orientación escolar somos parte del sistema educativo y parte de la trama institucional.

Pensar el trabajo de los equipos de orientación escolar supone encontrarse con multiplicidad de cuestiones: necesidades de diferentes actores, proyectos de las escuelas y de cada sector, demandas urgentes o canalizables a mediano y largo plazo, conflictos que inmovilizan la tarea o que pueden dinamizarla, sentimientos de alegría porque es posible cambiar lo automatizado o de impotencia o de esperanza, reclamos legítimos o no, ausencias esperadas o no, pasiones encontradas, normativas diversas, diálogos novedosos o siempre los mismos, incomprensiones varias, confrontaciones que inhiben el trabajo o provocadoras de algo nuevo, búsquedas de acuerdos para hacer posible la tarea, y logros siempre presentes.

Sin duda, la intervención de los equipos de orientación escolar no implica responder sólo estar movidos por la urgencia y el apremio; tampoco supone construir listados de actividades ni jerarquizar tareas a realizar de acuerdo a criterios individuales y así construir la propia agenda de trabajo en la intimidad del equipo.

Quien interviene sabe de la necesidad de una agenda que fije prioridades y de dar respuesta con cierta premura a las demandas, pero también reconoce, cada vez más, qué intervenciones y acompañamientos en estos espacios diversos se sostienen entre muchos en diferentes posiciones, que las decisiones individuales requieren apoyos institucionales y que el trabajo con otros necesita encuadres ordenadores, escucha y circulación de una palabra productora, así como también necesita hacer lugar al conflicto –incluirlo, aceptarlo, comprenderlo y no ignorar los desacuerdos, además de buscar algunos caminos hacia la resolución del conflicto o desafío a enfrentar.

El desafío es el de dar lugar y hacer visible a una trama de relaciones, espacios, tiempos, instancias institucionales, figuras y dispositivos puestos en juego a la hora de sostener trayectorias y actos educativos en estos tiempos.

Nuestra labor es abrir, cuestionar, habilitar y reconfigurar las maneras de mirar, y ofrecer espacios de encuentro entre quienes enseñan y quienes aprenden, entre quienes dirigen las escuelas y quienes llegan a ellas para ser educados. Aportando un granito de arena para construir cada día una comunidad saludable.