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Pedagogía Waldorf

Características esenciales de la Pedagogía Waldorf

El Foro Internacional del Movimiento de Pedagogía Waldorf ha reelaborado y consensuado durante su reunión del 17 de mayo de 2015 en Viena, Austria, el documento aprobado el 14 de noviembre de 2014 en Harduf, Israel “Características esenciales de la Pedagogía Waldorf” como una orientación de compromiso para el movimiento de escuelas Waldorf mundial. Estas características han sido formuladas como de validez general y pueden ser complementadas por características culturales específicas para su implementación en cada país. Se quiere fortalecer y priorizar la multiplicidad, individualidad y apertura de desarrollo de cada escuela en particular. Con ello se complementan las características formuladas en 2009 por el Foro Internacional del Movimiento de Pedagogía Waldorf (Círculo de la Haya).

Se requiere de una caracterización de elementos esenciales de la Pedagogía Waldorf para el reconocimiento de escuelas como escuelas Waldorf. Este reconocimiento se documenta mediante la incorporación de dicha escuela a la lista mundial de escuelas Waldorf, bajo la responsabilidad del Foro Internacional del Movimiento Pedagógico Waldorf, Círculo de La Haya.
Las características aquí descritas fueron formuladas de modo amplio y contienen la caracterización de aquello que el Foro

Internacional del Movimiento Pedagógico Waldorf entiende por pedagogía Waldorf. Esta caracterización se encuentra en proceso, por lo cual también estas características podrán ser complementadas o reemplazadas por otras con el correr del tiempo; las bases de la pedagogía, sin embargo, se mantendrán.
Este documento puede servir tanto para la orientación individual como institucional (por ejemplo, para autoevaluaciones), como también puede ser aplicado en el proceso de reconocimiento de una escuela Waldorf.

Las características de una Escuela Waldorf son, entre otras:

El movimiento pedagógico Waldorf conforma una red internacional, en la cual cada escuela Waldorf es autónoma y se conecta a nivel local, regional, nacional e internacional de modo fraternal, amistoso y político. La conciencia común y el intercambio mutuo en la región, en el país o a nivel internacional fortalecen el propio trabajo. Este saberse relacionados puede expresarse tanto por hermandad con escuelas de otros países, como por acciones de apoyo a escuelas que se encuentran en formación o en crisis. También se expresa en la participación de docentes, representantes de padres o alumnos en formaciones y jornadas a nivel regional, nacional e internacional.

Este conocimiento mutuo y la consonancia con las características esenciales crea cohesión interna; el aislamiento y el individualismo, como la falta de disponibilidad para el trabajo mancomunado lo obstaculizan. A esto se agrega además que las escuelas Waldorf aspiran a la integración en la vida social de su entorno y a la participación en la vida pública.

Cada escuela es inconfundible. Fundamenta su identidad en todas sus peculiaridades, sus cualidades y su potencial de desarrollo. Está condicionada por su historia fundacional, por el lugar y la región, por los padres y maestros fundadores, que imprimen su sello al organismo escolar. Además, fundamenta su identidad a través de la práctica del arte de educar, la Pedagogía Waldorf, iniciada por Rudolf Steiner. En qué medida se logra practicar este arte de educar tal como fue esbozado y descrito por Rudolf Steiner y se lo hace visible en las aulas y el trabajo de los docentes, depende de la situación de cada escuela.

Se refiere a la pedagogía, es decir, al modo como los colegas tratan a los niños y a los jóvenes; se refiere a la didáctica, al modo como los colegas transmiten y transfieren los contenidos; se refiere al modo como se aplican los fundamentos didácticos del arte de educar y finalmente, si la metodología utilizada es aplicada respetando las etapas de desarrollo en el sentido de la visión antroposófica del ser humano. Lo fundamental es, pues, el trato creativo y responsable de cada escuela con los aspectos aquí mencionados.

Estos constituyen en gran medida la identidad de la escuela, que se complementa con aquello que puede percibirse en el compromiso interior de cada uno de los maestros y del cuerpo colegiado. La medida en que la mayoría de los maestros haya logrado una disposición interna de apertura y aspiración al conocimiento y la autoeducación con la ayuda de la antroposofía, imprime la identidad de la escuela. La alegría por la profesión, así como la búsqueda del conocimiento del ser humano como base de la pedagogía, determinan la particular atmósfera de cada escuela y constituyen la expresión anímica de lo que normalmente se percibe como espíritu escolar.

El currículum no es un elemento arbitrario, sino un elemento constituyente de la Pedagogía Waldorf. Su aplicación según la edad fortalece, por su reflejo inherente, el desarrollo de los niños y los jóvenes. El currículum se sigue modificando y se desarrolla dependiendo de los espacios geográficos-culturales, del desarrollo temporal y político, así como de las líneas de desarrollo generales o bien globales.

Cada escuela se encuentra en un espacio cultural, geográfico y político. Estos actúan sobre el currículum de modo comparable con las indicaciones sugeridas por Rudolf Steiner para las aulas y para la arquitectura escolar, a fin de generar un ambiente adecuado para cada nivel o grado.

Cada región y cada país tienen su propia historia, que caracteriza la historia universal desde sus propios valores, lo que también se refleja en el currículum. Cada escuela está sometida a las exigencias de las autoridades educativas estatales. En qué medida, por ejemplo, se adoptan estas indicaciones en los planes de estudio de las escuelas Waldorf, depende de la situación legal a la que responde cada país. Además, la incorporación de indicaciones de Rudolf Steiner para la enseñanza, que por ejemplo se refieren más bien a los valores culturales occidentales, habrán de ser complementadas o reemplazadas por valiosos contenidos culturales que se correspondan, siempre y cuando se mantenga con ello el efecto pedagógico. La enseñanza de lenguas extranjeras en países multiétnicos se puede organizar de modo correspondiente. Lo determinante serán las indicaciones metodológico-didácticas de Rudolf Steiner para la enseñanza de lenguas extranjeras, como también las particularidades cualitativas de los diferentes idiomas.

En países en los cuales coexisten varias religiones, esto habrá de reflejarse en la escuela, tanto en las clases de religión, como también en las costumbres de la escuela y en las fiestas. Acordado con los padres, también se pueden organizar clases de religión de otras confesiones.

En muchos países existen exigencias estatales que tienen influencia sobre el currículum y que se encuentran en contradicción con la comprensión del desarrollo infantil según la Pedagogía Waldorf. Esto abarca desde la escolarización precoz, hasta diversas formas de aprendizaje académico prematuro. Cada escuela encontrará soluciones, caminos y acuerdos que resguarden el espíritu de la Pedagogía Waldorf y a la vez estén en concordancia con las indicaciones legales. En este campo de tensión se trata de crear un consenso fructífero entre las posibilidades y el ideal, para actuar de modo creativo y fomentar el desarrollo del niño a través del currículum.

El desarrollo infantil y el aprendizaje escolar se realizan sobre la base de una relación de confianza del niño hacia el maestro, hacia el espacio circundante y hacia lo que percibe del mundo. En la conformación vital de esta relación les compete a los maestros Waldorf una responsabilidad especial. En la edad juvenil esta relación se transforma, porque ahora aparecen en lugar preeminente, desde la perspectiva de la materia, el encuentro y el enfrentamiento con el mundo, para fomentar en los alumnos la conformación de juicios propios, de empatía y de accionar autónomo.

Aquí es decisivo que los profesores de secundaria, más allá de las capacidades en su materia, tengan además la capacidad de encuentro con los jóvenes, a fin de que ellos descubran sus propias aspiraciones y desarrollen el coraje de guiar su biografía en ese sentido.
La enseñanza será exitosa si es capaz de despertar en los jóvenes nuevas preguntas y que ellos no caigan en el aburrimiento, sino que desarrollen y muestren interés para con sus congéneres y el mundo. La escuela habrá de encontrar soluciones y caminos para mantener una relación equilibrada entre la presión por la preparación de los exámenes y los requerimientos de un sano desarrollo anímico-corporal.

Uno de los objetivos de la Pedagogía Waldorf es relacionar la educación con la vida y no con la acumulación abstracta de contenidos. La escuela habrá cumplido adecuadamente con su tarea educativa, si los alumnos que egresan, en su vida futura, tienen predisposición para lo humano a través de un potente pensar, sentir y querer. Es decisivo para que un ser humano pueda transitar su propio camino, la relación que guardan entre sí estas capacidades. Si y cómo estas capacidades se integran en el yo del ser humano, actúa en la autonomía del ser humano.

Uno de los instrumentos más significativos para lograrlo es la enseñanza artística, que incluye cuatro aspectos:

  1. Que el propio maestro se relacione con alguna expresión artística y procure cultivar algo artístico en su persona.
  2. Que el maestro incluya recursos artísticos en sus clases (pintura, dibujo, recitación, expresión musical u otros).
  3. Que las clases en sí sean artísticas en cuanto a originalidad, capacidad imaginativa y creatividad, y a través de la organización del tiempo que favorezca la inspiración y espiración de los alumnos. Este aspecto es esencial.
  4. Que los maestros procuren un adecuado ambiente estético en la escuela y en el aula, pues este actúa sobre la disposición anímica inconsciente de los alumnos.

La meta es el camino. En la organización artística de la enseñanza el camino es la meta, pues es tan pleno de vida como el arte mismo. En este aspecto, el docente se esfuerza en desarrollar métodos propios y en evitar, dentro de lo posible, métodos preconcebidos. Aquí es importante distinguir si lo artístico se aplica como meta o por motivos pedagógicos.

Cuando Rudolf Steiner concibió las escuelas Waldorf, estableció pocas formas para identificarlas. Todas ellas están expresadas en El estudio del ser humano y en la misión social de las escuelas. Son las siguientes:

Para los niños o jóvenes:

  1. Grupos de alumnos de edad homogénea y capacidades diferentes. Los grupos están conformados por edad y no por capacidad estandarizada.
  2. Grupos de capacitación específica por asignaturas en paralelo son posibles.
  3. El maestro de grado como acompañante a lo largo de muchos años (de manera ideal hasta los 14 años de vida de sus alumnos y alumnas).
  4. Clases por épocas a la mañana. Después, las asignaturas especiales.
  5. Enseñanza preescolar sin objetivos de aprendizaje académico.
  6. La escuela es integral desde nivel preescolar hasta la edad adulta.
  7. Acompañamiento individual de los alumnos dentro de la comunidad de su grado.
  8. La coeducación (grupos mixtos).

 Para los maestros:

  1. Cada colega es cabalmente corresponsable por la escuela en su totalidad.
  2. Los colegas mantienen la cohesión interna y externa, y se siguen formando a través de las reuniones pedagógicas regulares.
  3. La escuela será conducida por maestros y padres y no admite la determinación de agentes externos.
  4. Padres y docentes conforman una comunidad que es responsable por la escuela.
  5. Los docentes buscan y encuentran caminos para desarrollar la calidad educativa.
  6. Cada docente lleva la responsabilidad por el dictado de sus clases sobre la base de El estudio del ser humano antroposófico, su relación con los alumnos y sus capacidades profesionales y sociales, como también los objetivos de la Pedagogía Waldorf.
La fundación de una escuela Waldorf acontece, por lo general, como resultado del lento y progresivo crecimiento grado por grado. Toda iniciativa escolar se desarrolla y crece. El desarrollo orgánico del segundo ciclo lleva a la conformación de la secundaria. Una construcción prematura de la secundaria puede hacer peligrar la existencia de la escuela. Por ello, el desarrollo y crecimiento deben mantener un equilibrio, para que no peligre la tarea pedagógica.

Las dimensiones de la escuela influyen en la salud del organismo escolar, como así también la forma y el modo como se encaran las tareas pedagógicas comunitarias sociales de una escuela. Un organismo escolar sano tiene también influencia sobre las finanzas. Dado que en la mayoría de los países las escuelas Waldorf no reciben subsidio estatal, los costos de la escuela son asumidos por los aportes de los padres. En muchos países, por ello, dependen adicionalmente de donaciones. Muchas escuelas muestran gran compromiso y soluciones creativas para poder mantener la salud financiera y permitir el continuo desarrollo de la escuela.

El fundamento de las escuelas es la comunidad escolar y el trato humano entre padres, maestros, alumnos y colaboradores. Toda interacción y trabajo común se cimentan en lo humano y la dignidad humana. En conjunto, todos los involucrados pueden desarrollar importantes formas no jerárquicas del trabajo en común. Se aspira a lograr transparencia y claridad (en lugar de poder personal o institucional) en todos los procesos de conducción de la escuela como también en las decisiones. Esto representa la base para el compromiso individual con la comunidad y para la percepción de la escuela en su entorno. Diversas actividades y grupos de trabajo posibilitan el encuentro entre docentes y padres (reuniones generales e individuales de padres, concertaciones, conversaciones sobre los alumnos) que deberán ser realizados justamente por los maestros, con el mayor cuidado posible en el sentido de lo humano general.

Si estas aspiraciones se pueden percibir en una escuela, adquiere el perfil de una institución consciente de su responsabilidad social.

Las escuelas Waldorf son conducidas en responsabilidad conjunta por padres y maestros. El modo en el que dan forma a su organización y estructura se relaciona con sus intenciones comunes. En escuelas que ya existen desde hace algunos decenios, vale la pena, eventualmente, volver a trabajar de modo radical las estructuras, los procesos decisorios y los principios de conducción. Conducir la escuela significa tener cada vez mayor claridad de conciencia en relación con la tarea y misión de la escuela Waldorf y trabajar constantemente en ello. Esto solo es posible a través del estudio conjunto de las bases antroposóficas de esta pedagogía. La conducción de la escuela se basa entonces en el espíritu de la Escuela Waldorf que nos une, que surge cuando docentes y padres conquistan los fundamentos.

Las escuelas Waldorf son organizaciones autogestionadas (quiere decir, no gestionadas por el Estado). Maestros y padres conducen la escuela y crean órganos apropiados. Sobre esta base, se puede desarrollar la conformación de la escuela, su organización, finanzas, administración, etc. de diversas maneras. En la actualidad se trata especialmente de diversas formas de delegación de tareas y responsabilidades, conversadas y decididas por las personas implicadas, en consenso y en concordancia con la misión de la escuela.
Esta forma de conducción de la escuela es una de las características decisivas de la escuela Waldorf.

Foro Internacional del Movimiento de Pedagogía Waldorf
Adoptado en la versión revisada del Foro Internacional del Movimiento de la Pedagogía Waldorf – Círculo de La Haya
El 17 de mayo de 2015 en Viena/Austria.

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