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El Jardín funciona solo por las mañanas con cuatro salas, cada una de las ellas es multiedad (niños de 3, 4, 5 y 6 años) y mixta. Recibimos niños a partir de los tres años, que permanecen en el Jardín hasta alcanzar su madurez escolar. Al llegar a nuestro jardín cada mañana, una Tante (maestra jardinera) recibe en la puerta a cada niño mirándolo a los ojos, saludándolo y estrechándole la mano. Posteriormente, esperan todos en el parque hasta que suena la campana, que avisa que es momento de ingresar en las respectivas salas.

Durante la primera etapa de la infancia, las actividades de los sentidos están orientadas al desarrollo de la corporalidad. Se trata, en primer lugar, de lograr habilidades gracias a la gran capacidad de imitación natural que posee el niño. Esta imitación, de ejemplos saludables y reales, resulta clave durante este período.

El día se divide rítmicamente alternando momentos de concentración y de expansión. Este desarrollo rítmico ejerce su influencia en los órganos y las funciones del cuerpo, como también en la estructuración de la personalidad, y es esencial para el crecimiento saludable de la voluntad del niño.
En las salas, las actividades son, entre otras: amasado de pan, molienda de granos, preparación de la merienda, pintura con acuarelas, manualidades diversas y tejido en telar. También hay momentos de juego libre, ronda y cuento.

Cada sala posee canastos que contienen piedras, caracoles, carozos, cortezas, piñas, telas de fibras naturales multicolor y lanas. En las repisas hay animales de madera, de paño y de lana junto con muñecos sencillos. Estos elementos le permiten al niño orientar sus fuerzas hacia las percepciones más puras para desarrollar la fantasía y los sentidos a través del juego y sentar las bases del pensamiento.

Esta energía creadora se moviliza a través de la fantasía y luego permitirá a estos niños, en la madurez, enfrentar las situaciones de la vida movidos por sus fuerzas propias.

Contamos con un hermoso espacio al aire libre en el que diariamente los niños pueden disfrutar de arenero, hamacas, trepadores, árboles y plantas que les permiten desarrollar su destreza y afianzar todas sus capacidades.
Los sentidos que necesitamos desarrollar especialmente en este período son: el equilibrio, el movimiento, el sentido vital y el tacto, también llamados sentidos volitivos.

En nuestro jardín no faltan las fiestas. Las estaciones del año y las celebraciones cristianas son vivenciadas en la sala a través de la ambientación, las canciones, las manualidades, los cuentos y a veces también en funciones de marionetas. La fiesta que le corresponde a cada uno de estos períodos es esperada con ansiedad por los niños y sus familias.

El niño se vincula con el idioma alemán a través de canciones e intercambios propios de la vida cotidiana. Por medio de estructuras idiomáticas, rimas y canciones, se lo familiariza con este segundo idioma. También contamos con clases de euritmia que permiten al niño desenvolverse en el espacio a través de la palabra y de la música, con poesía y rima, con forma y movimiento, con andar seguro y maravillosos gestos. Cuerpo, alma y espíritu participan activos en la formación creativa de un hombre en ciernes.

La Pedagogía Waldorf pone a nuestro alcance lo que el niño necesita para su desarrollo íntegro que luego redundará en salud y bienestar en su vida de adulto.